Encantamientos

_01010Es más bien la incapacidad de querer la que arrebata a los seres humanos sus posibilidades. Este mundo está vacío para quién no sabe orientar su libido hacia los objetos, otorgándoles vida y embelleciéndolos. Así, lo que fuerza a una persona a buscar un sucedáneo dentro de sí mismo, no es la carencia de objetos exteriores, sino su incapacidad de abrazar con amor algo que está fuera de él. […]

La mencionada regresión parece provenir de que la libido es sobremanera perezosa y de que no quiere abandonar al pasado ningún objeto, sino retenerlo para siempre. 

La Rochefoucauld dice que esa pereza es también una pasión:

“De todas las pasiones, la que más desconocemos es la pereza; es la más ardiente y la más maligna, aunque su violencia sea insensible y muy escondidos los daños que causa. Si consideramos su poder atentamente, veremos que en todos los encuentros se adueña de nuestros sentimientos, intereses y placeres: es la rémora que tiene la fuerza de detener los buques más grandes, es una calma más peligrosa para los asuntos importantes que los escollos y las tempestades. El descanso de la pereza es un encanto secreto del alma que suspende repentinamente la más afanosa empresa y las más tenaces resoluciones. En fin, para dar una idea de esta pasión, hay que decir que la pereza es como la beatitud del alma, que consuela de todas sus pérdidas y le suple todos sus bienes”…

La génesis del héroe, Capítulo IV
Carl Gustav Jung.
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